Los chamanes no han sido tomados en serio por la mayoría de
los médicos alópatas, a pesar de que muchas tradiciones chamánicas han
desarrollado sofisticados modelos de curación a lo largo de los siglos. Además,
dichos modelos han sido lo suficientemente flexibles como para sobrevivir en
contacto con la medicina alopática, e incluso para incorporar la práctica de la
misma. Pocos son, en cambio, los facultativos alopáticos que hayan incorporado
la sabiduría chamánica en la práctica de su medicina, lo que pone en cuestión
no sólo sus prejuicios sino su flexibilidad.
