domingo, 20 de septiembre de 2015

El Destino


¿Es el destino una fuerza externa implacable que gobierna al hombre? Este concepto ha influenciado a mucha gente, haciéndoles pensar que lo que tenga que pasar, pasará y no se puede hacer nada al respecto.


El destino se refiere a algo que ha sido decretado - pero ha sido ordenado por ti, por medio de la ley de la causalidad o por medio del karma. Dios te dio la libertad de decidir cómo quieres actuar; pero la ley de la causalidad controla el porvenir de acuerdo con la naturaleza de la acción. De este modo, cada acto se transforma en un una causa que producirá cierto efecto. Cuando pongas en movimiento una causa determinada, el efecto responderá inevitablemente a esa causa. Estés haciendo el bien o el mal, debes cosechar el resultado de esa acción. Así, día a día estás creando las causas que determinan tu destino.

Mientras estás comiendo es probable que digas, ‘Comeré un poco más.’ Y cuando has terminado piensas, ‘No debería haber comido tanto.’ Esta es la naturaleza humana. Somos las criaturas más extrañas de toda la creación. Nos llamamos seres inteligentes, pero somos esclavos de nuestros deseos. A causa de ese ‘un poco más’, descubres un día que tienes problemas de corazón o dolores de estómago. Entonces dices, ‘¿Por qué me sucede esto? Seguro que estaba destinado a enfermar.’ Pero no es eso. Te olvidas de que comiste ese ‘poco más’, cuando deberías haber usado el autocontrol y no haber comido tanto. Si un motor está sobrecargado y aún lo cargas más, lo estarás forzando mucho. Podría dejar de funcionar. De la misma manera, sobrecargaste el motor de tu digestión. Esa fue la causa, y fue creada por ti; tus dolores de estómago son solo el resultado.

Porqué Somos Diferentes de los Demás: Detrás de la luz de cada bombilla se esconde la corriente eléctrica; detrás de cada pequeña ola se halla el vasto océano, del que surgen las demás olas. Esto mismo ocurre con los seres humanos. Dios hizo a cada hombre a su imagen, y a cada uno dio la libertad. Pero olvidas la fuente de donde bienes y el inigualable poder divino que forma parte de nosotros. Las posibilidades de este mundo son ilimitadas, así como el progreso humano. Aunque parece que cada ser humano nace con limitaciones definidas. Estas son resultado de la operación de la ley del karma. Todas las causas de enfermedad o repentinos fracasos financieros y demás problemas que aparecen sin previo aviso, y sin que sepas el por qué, fueron creadas por ti en el pasado, en esta o en pasadas reencarnaciones, y han estado germinando silenciosamente en tu conciencia. Si hubieras poseído la sabiduría, hubieses podido reducir los efectos mediante una correcta actuación; pero acostumbras a llevar una vida que es generalmente inconsciente de los posibles resultados de vuestros pensamientos y acciones. Así, cuando sucede algún contratiempo sin razón aparente, dices, ‘Bueno, cosas del destino.’ Tus problemas o enfermedades empezaron con acciones erróneas que realizastes en vidas pasadas, y los efectos de estas acciones han estado hirviendo en vuestro interior esperando el momento adecuado para salir al exterior.


Enfermedad, salud; fracaso, éxito; desigualdad, equilibrio; muerte prematura, larga vida - estos son los resultados de las acciones del pasado. Estos provocan que cada uno de nosotros venga a este mundo con distintos grados de bondad o maldad. De esta forma, aunque Dios nos hizo a su imagen y semejanza, no hay dos personas iguales; cada uno ha utilizado la libertad que le ha dado Dios para hacerse distinto. Es por esto que hay quien sufre por el más pequeño contratiempo. Otros se enfadan a la mínima provocación. Y también están aquellos que comen sin parar y no tienen autocontrol. ¿Los hizo Dios así? No. Cada persona se ha hecho a sí misma tal y como es. No habría justicia en el mundo si Dios nos hubiera hecho así arbitrariamente. A veces pienso que Dios debe estar maravillándose con el gran zoológico de seres humanos que hay aquí, culpándole por un dolor de cabeza o metiéndose siempre en problemas. No culpes a Dios ni a nadie más si estáis sufriendo por una enfermedad, por problemas financieros o sobresaltos emocionales. Tú creaste la causa de esos problemas en el pasado y debéis tomar una mayor determinación para desarraigarlos ahora.

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